Año brillante del Calasanz Pozuelo “A” en el grupo 1 de la segunda regional madrileña. Después de una temporada anterior bastante complicada – salvamos la categoría en la penúltima jornada – el club decidió apostar por la cantera. Subieron 14 juveniles con la intención de que se fueran curtiendo en un grupo difícil y que cogieran experiencia de cara a próximos años. Se ha conseguido hacer un grupo fantástico. Tanto en lo humano como en lo futbolístico. Una mezcla de jugadores con experiencia y jóvenes con mucho talento. Todos ellos comandados por José Ignacio desde el banquillo. Los juveniles que han subido venían de arrasar en su categoría.

 

 Pero la regional no es igual. Es otro mundo. Había puesta mucha ilusión en hacer un buen año, pero en ningún momento se pensaba que este equipo iba a estar peleando por el ascenso hasta la penúltima jornada. El Calasanz Pozuelo empezó la liga como un tiro. Goleando (0-5) a Villanueva del Pardillo. El optimismo se disparó. De nuevo llegó otra goleada. Está vez a Alpedrete (6-1) en la 4ª jornada, después de cosechar la primera derrota del año en Cercedilla (4-3). Fue el primer traspié serio y donde nos dimos cuenta de que el camino no iba a ser nada fácil. Después llegó el set a Alpedrete y el optimismo volvía a dispararse. Esas dos goleadas tan tempranas no nos hicieron ningún bien. Nos creímos algo de lo que todavía no éramos.

Año brillante del Calasanz Pozuelo “A” en el grupo 1 de la segunda regional madrileña

RESUMEN TEMPORADA SENIOR “A”

 Nos bajaron de la nube muy pronto. Cuatro derrotas consecutivas venían a continuación, con duras goleadas como la recibida en La Cañada (3-0) haciendo un partido desastroso y la encajada en el Valle de las Cañas ante Cerceda (0-4). Después de 8 jornadas estábamos empatados con los puestos de descenso y a 9 puntos del ascenso que ocupaba Aravaca “B” y a la friolera de 15 puntos del líder Siete Picos. O se reaccionaba pronto o el objetivo era claro: no descender.  En las siguientes 4 jornadas hubo de todo. Mejoramos algo. Conseguimos ganar sufriendo en Villaba (2-3), volvimos a perder en casa ante nuestra bestia negra (Afar, 1-2), hicimos un gran partido en Tres Cantos (0-2) y encajábamos otra dura goleada en casa ante El Escorial (1-5). La situación empezaba a ser crítica. Caíamos por primera vez en la temporada a puestos de descenso con 13 puntos. A 10 del ascenso que ocupaba Cerceda. El desanimo cundía en el vestuario. Dábamos una de cal y otra de arena. Pero era lo lógico. La irregularidad iba a estar muy presente con un equipo tan joven. Ese era el riesgo que se asumió desde el club. En la jornada 13 visitamos con el agua al cuello el campo de Hoyo de Manzanares. Acudíamos a esa final con tan sólo 12 jugadores. No era un buen presagio, pero se hizo uno de los mejores partidos de la temporada. Remontando por dos veces un marcador adverso, para al final nos empataron (3-3) en una jugada en el último suspiro de partido. Se nos habían escapado 3 puntos de oro, pero la imagen había cambiado. Rafa Rivero se salió con un espectacular Hattrick y en el vestuario nos dimos cuenta de que no éramos tan malos y que podíamos ganar muchos partidos. Llegaba la jornada 14 y recibíamos en el Valle de las Cañas al segundo clasificado. Aravaca “B” estaba haciendo una brillante temporada y nos